Esperè el dìa preciso para sentarme y apretar play. Y hoy parece ser que lo fue. La ciudad estaba blanca, mas helada que de costumbre y la noche nos dijo hola mas temprano que de costumbre. En un dìa de invierno, tan triste que ya me da risa, me encerrè en mi pieza, apaguè luces y dejè que el ambiente se creara solo. No tuve que hacer mucho. Intenso, solo faltaba alguien mas con quien compartirla, porque este tipo de pelìculas no se "ve", no se "mira", esto no es una pelìcula, es una experiencia, no es cualquier cosa y no lo digo porque sea un ignorante y a cualquier cosa le asigne el nombre de "la mejor de mi vida". "Otets i Syn" (del ruso Aleksandr Sokurov) es una ilusiòn casi perfecta, una historia sin principio ni un final estructurado, que adopta la hipnotizante forma de un poema relatado a travès de imàgenes, hermosas y delicadas que dejan la sensaciòn de estar siendo testigo de un racconto interminable, uno relatado a travès de los ojos de un realizaror tan pero tan sensible, que se toma la molestia de darle un color especial a las imàgenes, planos que no son comunes, solamente para exaltar la belleza y la pureza de esta pelìcula. Sin revelar demasiado (porque si algùn alien lejano lee este desconocido blog, le ruego consìgasela) la historia gira en torno a la relaciòn de un padre y un hijo, que viven juntos en un departamento antiguo, atemporal y atmosfèrico, en un edificio quizàs de las mismas caracterìsticas, en el cual han creado un pequeño pero impenetrable mundo personal. El padre, melancòlico y extraño, a ratos cercano y a ratos patològicamente nostàlgico (y tengo que decirlo, extremadamente atractivo), conociò a su ùnico amor, su ex esposa, mientras estudiaba tal cosa en tal academia. Ella fallece y desde ese entonces no ha podido dejar de amar a su hijo, Alexei, de la misma forma en que amo a su esposa. Pero no hablo de incesto ni de una relaciòn enferma y desviada, aunque algunos podrìan verlo de esa manera, hablo de que en "Otets i Syn" el tema del amor fraternal e inviolable entre un padre y un hijo, ese que crea la sangre, se representa como una ilusiòn que no todas las personas pueden comprender, un amor que simplemente no tiene cabida en este mundo acostumbrado 
a sexualizar ràpidamente cualquier manifestaciòn que huela a afecto, porque estamos acostumbrados y programados para, incluso, catalogar aquella palabra que escapa a cualquier etiqueta, mas que ninguna otra, como lo es el amor. Esta pelìcula es una gran contradicciòn, porque si bien està construìda como una historia onìrica, hermosa, pura e idealizada del amor entre padre-hijo, quizàs sin querer, el director la concibe como un directo y artìsticamente camuflado ataque a quienes tienen mas de perverso que de inocente, porque para alguien que no comprende nada, es muy fàcil, casi obvio, ver "Padre e Hijo" como otra historia aburrida, lenta y homoeròtica mas, otra de tantas que tratan el tema o pretenden acercarse a el. Algunos pensarìan que las intensas y enèrgicas escenas (que realmente son capaces de estremecer a cualquiera por su belleza y màgica virilidad) son fotogramas incestuosos, que esta es una pelìcula hecha para provocar, una hora y media de insolencia europea. Està diseñada para provocar alabanzas o el rechazo mas vomitivo, sobre todo en aquellos que temen ver el concepto bàsico de una relaciòn entre padre e hijo dibujado en la pantalla (la idea de suprema y eterna uniòn) en forma de caricias, abrazos y miradas tan extremas que no necesitan, absolutamente, ningùn tipo de diàlogo. Es mas, "Otets i Syn" podrìa haber sido perfectamente una historia muda, ya que las actuaciones, los colores, los realmente hermosos enfoques y la ambientaciòn atemporal y el inolvidable color crema, como sacado de un cuadro, compensan todo intento de explicar y de justificar la historia; acà no hay que justificar nada, solo hay que observar y permitirse una hora y media de belleza cinematogràfica en un idioma extraño. Sueno como estuviera drogado, pero honestamente, la pelìcula es tan hermosa y conmovedora, que los diàlogos (en lengua rusa) pasan a ser meros agregados en un
solitario y melancòlico montaje, (no importa si algunos de ellos carecen de mucho sentido) filmado en en las calles de Lisboa (Portugal), tiñendo el drama con un, quizàs, San Petersburgo o cualquier puerto de la tierra de los zares, brumoso y lleno de historia, frìo pero acogedor, solitario pero lleno de trenes y rostros caminando. Es en este escenario, en donde Alexei (hijo) recorre un intenso y doloroso proceso (que incluye una novia que parece estar fuera de contexto en esta historia de machos con cuerpos de acero pero suavizados por su dependencia afectiva) que lo llevarà a percatarse que, aunque ame perdidamente a su joven y esforzado padre, tendrà que continuar por la ruta mas lògica y algùn dìa, caminar sin èl, por su cuenta. Claro que para Alexei no es fàcil, porque hasta en sueños ve a su padre, simplemente èl no puede existir sin su padre, no concibe una foto sin su musculoso brazo protegièndolo, sin su distante pero visceral amor mutuo, uno que durante toda la trama, da la impresiòn de querer, traviesamente, traspasar los lìmites de lo convencional. Pero no es una historia gay. Es una historia de amor empujada hacia el audaz extremo de la interpretaciòn inocente y libre. Es tanta la sensaciòn de angustia y estremecimiento que me dejò, que no creo vuelva a verla esta semana. Es hermosa, pero si la veo una segunda vez, sera imposible contener las làgrimas y un bajòn. Y el final, el complejo final, una metàfora visual conmovedora hasta lo inexplicable, sigue el mismo camino que toda la pelicula, imàgenes tan cargadas de poesìa y de una banda sonora que convierte el placer en uno doble, que parecen artificiales, me recuerdan un poco al mundo de fantasìa de "Mas allà de los Sueños" con Robin Williams. "Padre e Hijo" es presenciar una metàfora ficticia, masculina y extrema, llevada a una impactante irrealidad, una de la cual no dan ganas de escapar.
solitario y melancòlico montaje, (no importa si algunos de ellos carecen de mucho sentido) filmado en en las calles de Lisboa (Portugal), tiñendo el drama con un, quizàs, San Petersburgo o cualquier puerto de la tierra de los zares, brumoso y lleno de historia, frìo pero acogedor, solitario pero lleno de trenes y rostros caminando. Es en este escenario, en donde Alexei (hijo) recorre un intenso y doloroso proceso (que incluye una novia que parece estar fuera de contexto en esta historia de machos con cuerpos de acero pero suavizados por su dependencia afectiva) que lo llevarà a percatarse que, aunque ame perdidamente a su joven y esforzado padre, tendrà que continuar por la ruta mas lògica y algùn dìa, caminar sin èl, por su cuenta. Claro que para Alexei no es fàcil, porque hasta en sueños ve a su padre, simplemente èl no puede existir sin su padre, no concibe una foto sin su musculoso brazo protegièndolo, sin su distante pero visceral amor mutuo, uno que durante toda la trama, da la impresiòn de querer, traviesamente, traspasar los lìmites de lo convencional. Pero no es una historia gay. Es una historia de amor empujada hacia el audaz extremo de la interpretaciòn inocente y libre. Es tanta la sensaciòn de angustia y estremecimiento que me dejò, que no creo vuelva a verla esta semana. Es hermosa, pero si la veo una segunda vez, sera imposible contener las làgrimas y un bajòn. Y el final, el complejo final, una metàfora visual conmovedora hasta lo inexplicable, sigue el mismo camino que toda la pelicula, imàgenes tan cargadas de poesìa y de una banda sonora que convierte el placer en uno doble, que parecen artificiales, me recuerdan un poco al mundo de fantasìa de "Mas allà de los Sueños" con Robin Williams. "Padre e Hijo" es presenciar una metàfora ficticia, masculina y extrema, llevada a una impactante irrealidad, una de la cual no dan ganas de escapar.
3 comentarios:
Que buena... mi vendedor de peliculas la tiene asi es que la comprare y la vere...buena onda...me tinca...esop, saludos.
Jorge
En verdad es una buenísima película, como no las hay en ningún sitio, original como ella sola. La recomiendo a todo el mundo, incluso a los que la vayan a intrepretar sexualmente porque incluso viéndola así, se percibe que algo no encaja, que tiene que haber algo más que simple atracción sexual. Un poema para la vista.
Hermosa película sobre el difícil momento de dejar a los padres. Aunque el director lo niegue lo homoerótico e incestuoso esta. A mi los diálogos me parecieron vitales para resolver e interpretar esas imágenes, lo que sucedía en esas escenas. Y el final me pareció triste :(
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