8 de julio de 2007

Gerry (2002)


No recuerdo exactamente, pero creo que hace siete años vi esta pelìcula por primera vez, una noche de sàbado, mientras hacìa un lateado zapping por el cable, me detuve en el Cinemax, en donde se mostraban, lentas y atractivas, varias imàgenes de un desierto, de unas montañas, sin ubicaciòn definida y sin contexto alguno. Pensè que era un documental, algùn tipo de pelìcula latera y luego vì que la protagonizaba Matt Damon, con quien habìa quedado obsesionado desde The Talented Mr Ripley (pelìcula que me volò la cabeza), entonces supuse que podrìa ser intersante. Las primeras impresiones siempre perduran y sirven como el paràmetro con el que despuès se mediràn otras experiencias, es por eso que lamento que la primera vez que vì Gerry, solo haya visto la mitad, porque no la entendì como debiera haberlo hecho. Ahora, hace unos dìas, finalmente la pude ver en su totalidad y me dejò mas perturbado que la primera vez; es extraño pero luego de ese dìa, nunca mas logrè captar la pelìcula en otro canal, o leer algùn comentario sobre ella, referencia, review, nada, porque parece se que Gerry, quizàs por su estructura (o algunos dirìan "la carencia de esta") es una pelìcula desconocida para la mayorìa. Es grandiosa y desconocida, casi podrìa caer en la categorìa de cine under, lo que le entrega la etiqueta extra de experimental y contraria a cualquier convencionalismo. Intentando ser imparcial, la pelìcula dirigida por el gurù Gus Van Sant, es un interesantìsimo experimento sobre el verdadero lugar del ser humano (representado por dos figuras perdidas en la inmensidad (Casey Affleck y Matt Damon) en un abrumador universo y cuan importante es ese rol, si es que alguna vez existiò. He leìdo comentarios sobre Gerry y como todas las pelìculas que me gustan, termina generando o despiadadas crìticas, argumentando que no es mas que un pretensioso y aburrido intento de vanguardismo moderno o mamonas alabanzas. O uno o lo otro. Honestamente, es difìcil para cualquier espectador, promedio y comùn y corriente, sentarse a ver esta pelìcula, porque si ese espectador disfrutò de la basura de Los Piratas del Caribe o de las pelìculas de Adam Sandler, difìcilmente podrà soportar las casi dos horas de largas caminatas y de extensas secuencias de una sola toma y el escaso diàlogo (en apariencia improvisado e irrelevante porque no es asì) que Gerry ofrece, porque la intenciòn de esta pelìcula nunca fue existir de acorde a los estàndares de lo que es aceptable de mostrar en una cinta o no: Gerry no ofrece nada muy excitante, no hay sexo, violencia, efectos elaborados ni diàlogos abundantes. Lo ùnico que Gerry puede ofrecer es un fuerte puñetazo al espectador, uno que le pide a gritos que despierte, que analize cuan pequeños somos en este inmenso mundo y paradòjicamente cuan grandes creemos ser. Filmada en el Valle de la Muerte (E.E.U.U) y en la patagonia Argentina, dos locaciones perfectas para el depresivo, la pelìcula se desenvuelve dentro de un, a ratos, desesperante misterio, momentos de pasividad aparente en donde parece ser que nada ocurre cuando realmente aquellas resultan ser las escenas mas poderosas de Gerry, y una constante incertidumbre con respecto al lugar exacto que ambos personajes esperan encontrar. "La Cosa", como le denominan, es lo que quieren encontrar al final del camino, ambos emprenden un aparente viaje sin sentido para presenciar una "cosa", pero una vez que se aburren de caminar, deciden regresar solo para darse cuenta que se han perdido. Desde este punto en adelante, comienza una disfuncional travesìa, todo acompañado por una hermosa y natural banda sonora (hermosos sonidos de pasos, pàjaros, viento, respiraciones, composiciones del brillante estonio Arvo Part y efectos minimalistas) en donde la amistad de ambos personajes se verà puesta a prueba hasta el punto mas extremo, lo que puede verse en el impactante climax. Gerry trabaja sobre dos temas universalmente conocidos y re-discutidos. El primero es el dilema sobre nuestra verdadera relevancia, como pequeños conjuntos de carne y hueso, insertos en un mundo de longitud interminable que cada dìa se ve mas reacio a ser dominado, un mundo que a veces se muestra hostilmente superior a nuesta comprensiòn y el tema de los tìpicos valores, hasta donde es capaz de llegar la persona para sobrevivir en una circunstancia extrema como la que se muestra en la pelìcula: ¿importa algo la amistad al encontrarse en una situaciòn asì? ¿tiene algun real valor el fuerte vìnculo del cariño, que nosotros creemos tan sòlido e indestructible, dentro de un experimento como Gerry? Pero Gerry tambièn tiene una arista mucho mas oscura y compleja: si uno le sigue el jueguito a la pelìcula, podrà darse cuenta que en el fondo no es una "pelicula" propiamente tal sino una impredecible metàfora del comportamiento humano, sobre la personalidad humana, sobre los miedos e inseguridades que todos tenemos, visto asì, ni desierto ni los personajes existen, en Gerry lo ùnico real quizàs sean las càmaras que filman, lo que me recuerda un poco a los extraños escenarios utilizados en The Cell (Jennifer Lòpez) porque Gus Van Sant quiere que sus personajes sean solo los mensajeros de una idea mucho mas importante que la mera existencia fìsica de ellos; la pelìcula es tan fuera de lo comùn (de una atractiva forma) y poco convencional, que como no hay nada en ella que desee aprobaciòn en masa ni nominaciones a premios, se convierte en simplemente una obra confusa que se entrega al mundo para ser interpretada de cualquier forma, este es arte sin pretensiones. Puede ser una interpretaciòn de la soledad eterna, de la desolaciòn personal, de la fortaleza de las relaciones, de la siempre conflictiva relaciòn entre humano y naturaleza, incluso puede ser uno de los casos mas extraños de doble personalidad, llevado a la pantalla a travès de una hipnòtica y cautivante travesìa rodeada de silencio y un desierto egoìsta que provee el escenario principal de la pelìcula pero que al mismo tiempo intenta quitarle la vida misma a los dos amigos. Es una de las pelìculas mas naturales y minimalistas que un director no-tan-contrario a la corriente de cine gringo y predecible ha realizado y ya por ese hecho, Gerry gana muchos puntos, porque es atrevida y valiente, porque junto con ser preciosa e hipnòtica, se adentra en un territorio que solo unos pocos visionarios estàn dispuestos a explorar y tambièn exploTar.

3 de julio de 2007

Otets i Syn (2003)

Esperè el dìa preciso para sentarme y apretar play. Y hoy parece ser que lo fue. La ciudad estaba blanca, mas helada que de costumbre y la noche nos dijo hola mas temprano que de costumbre. En un dìa de invierno, tan triste que ya me da risa, me encerrè en mi pieza, apaguè luces y dejè que el ambiente se creara solo. No tuve que hacer mucho. Intenso, solo faltaba alguien mas con quien compartirla, porque este tipo de pelìculas no se "ve", no se "mira", esto no es una pelìcula, es una experiencia, no es cualquier cosa y no lo digo porque sea un ignorante y a cualquier cosa le asigne el nombre de "la mejor de mi vida". "Otets i Syn" (del ruso Aleksandr Sokurov) es una ilusiòn casi perfecta, una historia sin principio ni un final estructurado, que adopta la hipnotizante forma de un poema relatado a travès de imàgenes, hermosas y delicadas que dejan la sensaciòn de estar siendo testigo de un racconto interminable, uno relatado a travès de los ojos de un realizaror tan pero tan sensible, que se toma la molestia de darle un color especial a las imàgenes, planos que no son comunes, solamente para exaltar la belleza y la pureza de esta pelìcula. Sin revelar demasiado (porque si algùn alien lejano lee este desconocido blog, le ruego consìgasela) la historia gira en torno a la relaciòn de un padre y un hijo, que viven juntos en un departamento antiguo, atemporal y atmosfèrico, en un edificio quizàs de las mismas caracterìsticas, en el cual han creado un pequeño pero impenetrable mundo personal. El padre, melancòlico y extraño, a ratos cercano y a ratos patològicamente nostàlgico (y tengo que decirlo, extremadamente atractivo), conociò a su ùnico amor, su ex esposa, mientras estudiaba tal cosa en tal academia. Ella fallece y desde ese entonces no ha podido dejar de amar a su hijo, Alexei, de la misma forma en que amo a su esposa. Pero no hablo de incesto ni de una relaciòn enferma y desviada, aunque algunos podrìan verlo de esa manera, hablo de que en "Otets i Syn" el tema del amor fraternal e inviolable entre un padre y un hijo, ese que crea la sangre, se representa como una ilusiòn que no todas las personas pueden comprender, un amor que simplemente no tiene cabida en este mundo acostumbrado


a sexualizar ràpidamente cualquier manifestaciòn que huela a afecto, porque estamos acostumbrados y programados para, incluso, catalogar aquella palabra que escapa a cualquier etiqueta, mas que ninguna otra, como lo es el amor. Esta pelìcula es una gran contradicciòn, porque si bien està construìda como una historia onìrica, hermosa, pura e idealizada del amor entre padre-hijo, quizàs sin querer, el director la concibe como un directo y artìsticamente camuflado ataque a quienes tienen mas de perverso que de inocente, porque para alguien que no comprende nada, es muy fàcil, casi obvio, ver "Padre e Hijo" como otra historia aburrida, lenta y homoeròtica mas, otra de tantas que tratan el tema o pretenden acercarse a el. Algunos pensarìan que las intensas y enèrgicas escenas (que realmente son capaces de estremecer a cualquiera por su belleza y màgica virilidad) son fotogramas incestuosos, que esta es una pelìcula hecha para provocar, una hora y media de insolencia europea. Està diseñada para provocar alabanzas o el rechazo mas vomitivo, sobre todo en aquellos que temen ver el concepto bàsico de una relaciòn entre padre e hijo dibujado en la pantalla (la idea de suprema y eterna uniòn) en forma de caricias, abrazos y miradas tan extremas que no necesitan, absolutamente, ningùn tipo de diàlogo. Es mas, "Otets i Syn" podrìa haber sido perfectamente una historia muda, ya que las actuaciones, los colores, los realmente hermosos enfoques y la ambientaciòn atemporal y el inolvidable color crema, como sacado de un cuadro, compensan todo intento de explicar y de justificar la historia; acà no hay que justificar nada, solo hay que observar y permitirse una hora y media de belleza cinematogràfica en un idioma extraño. Sueno como estuviera drogado, pero honestamente, la pelìcula es tan hermosa y conmovedora, que los diàlogos (en lengua rusa) pasan a ser meros agregados en un solitario y melancòlico montaje, (no importa si algunos de ellos carecen de mucho sentido) filmado en en las calles de Lisboa (Portugal), tiñendo el drama con un, quizàs, San Petersburgo o cualquier puerto de la tierra de los zares, brumoso y lleno de historia, frìo pero acogedor, solitario pero lleno de trenes y rostros caminando. Es en este escenario, en donde Alexei (hijo) recorre un intenso y doloroso proceso (que incluye una novia que parece estar fuera de contexto en esta historia de machos con cuerpos de acero pero suavizados por su dependencia afectiva) que lo llevarà a percatarse que, aunque ame perdidamente a su joven y esforzado padre, tendrà que continuar por la ruta mas lògica y algùn dìa, caminar sin èl, por su cuenta. Claro que para Alexei no es fàcil, porque hasta en sueños ve a su padre, simplemente èl no puede existir sin su padre, no concibe una foto sin su musculoso brazo protegièndolo, sin su distante pero visceral amor mutuo, uno que durante toda la trama, da la impresiòn de querer, traviesamente, traspasar los lìmites de lo convencional. Pero no es una historia gay. Es una historia de amor empujada hacia el audaz extremo de la interpretaciòn inocente y libre. Es tanta la sensaciòn de angustia y estremecimiento que me dejò, que no creo vuelva a verla esta semana. Es hermosa, pero si la veo una segunda vez, sera imposible contener las làgrimas y un bajòn. Y el final, el complejo final, una metàfora visual conmovedora hasta lo inexplicable, sigue el mismo camino que toda la pelicula, imàgenes tan cargadas de poesìa y de una banda sonora que convierte el placer en uno doble, que parecen artificiales, me recuerdan un poco al mundo de fantasìa de "Mas allà de los Sueños" con Robin Williams. "Padre e Hijo" es presenciar una metàfora ficticia, masculina y extrema, llevada a una impactante irrealidad, una de la cual no dan ganas de escapar.

22 de junio de 2007

Europa Europa

Quien hubiera dicho que de un evento tan trágico se hubiese podido extraer algo tan positivo. Antes que Steven Spielberg nos contara la historia de supervivencia en “La lista de Schindler” y mucho antes de “El Pianista”, la versión para las masas sobre la guerra, hubo otra historia que logró captar el espíritu arbitrario de aquellos acontecimientos y la supervivencia puesta a prueba, pero que por sobre todo, se separa de la mayoría de las películas de su género al no ser ni trágica ni conmovedora, tampoco impactante; mas bien, su atractivo radica en logra ser lo suficientemente seria para ser considerada como tal y también lo suficientemente entretenida, irónica e inocente para no parecer una parodia o un chiste. “Europa, Europa”, de 1991, ya una verdadera reliquia para nuestros tiempos, dirigida por Agnieszka Holland, cuenta la historia de Salomón Perel, un joven judío que pierde a toda su familia en los comienzos de la guerra y que luego termina siendo el personaje principal de la ironía más inteligente de una guerra, el personaje central de la mentira más peligrosa pero a la vez creativa y simple, vivir como un supuesto nazi dentro del “Instituto de Juventud Hitler”, en Berlín, el equivalente a ser alumno interno de un Colegio Opus Dei fundamentalista en nuestros tiempos. La historia se basa en la constante preocupación de Jupp (el nombre falso que él usa para vivir los años de la guerra) por no ser descubierto en la principal mentira dentro de toda la mentira que era su vida: el hecho de que, como cualquier judío, era circuncidado.
Si bien la circuncisión no es el tema transversal de la película, es la causa del miedo con el que vive constantemente Jupp y así mismo la causa de sus principales tristezas e impedimentos cotidianos, los que se abordan con crudeza así mismo como con sentido del humor, por ejemplo, cuando los jóvenes del instituto nazi deben recibir al doctor que periódicamente los evaluaba de cuerpo entero y para lo cual debían desnudarse. El famoso judío encubierto debe
fingir un falso dolor de muela para no realizarse la prueba, lo que solamente termina en una muela injustificadamente extraída y en uno de los dolores más terribles de su vida, representados en una escena bastante chistosa. Pero parte de la historia, también incluye la desesperación y la frustración que siente todos los días al no poder confesarle a alguien su secreto, ni siquiera a su compañero de cuarto, gay y obsesionado con él o a la joven nazi del cual se había enamorado. La circuncisión de nuevo le impide realizar algo que él estaba mas que dispuesto a hacer: tener relaciones con ella, algo que el personaje de Julie Delpy (la misma de Before Sunset) le había pedido pero que él tuvo que evadir con un cobarde “eres aun muy joven”. La película, bajo todo esto, trata el tema de universal de los orígenes y del pasado que se quiere borrar. El tema de que, no importa lo que hagamos para cambiar algo en nosotros, para pretender algo mas o algo menos, para esconder o para engañarnos a nosotros mismos, siempre vamos a saber realmente quienes somos, quienes fuimos y que parte de nuestra identidad quisimos enterrar. En este caso, el tema de la persecución a los judíos adquiere un nivel más visceral y cruel, cuando se toma una tradición tan antigua y fundamental del pueblo de las seis puntas y se la convierte en la principal condena y al mismo tiempo, en la ironía mas grande de la cual Salomón Perel es víctima. El mismo, en el baño del Instituto intentó alterarse la piel de su circuncidado pene para que dejara de serlo, tal era su desesperación, que no fue capaz de darse cuenta que en los días posteriores su improvisada cirugía se le infectaría, ni los dolores del infiero que esto le traería. Su desesperación por ser igual que el resto, igual que sus compañeros nazis que lo rodeaban, aquellos que diariamente cantaban en el patio "afilaremos los cuchillos para enterrarlos en el corazón judío”, su deseo por estar en la misma categoría de sus enemigos le impedía ver su realidad y darse cuenta que la suerte no era tan bondadosa: había tenido éxito al hacerse pasar por alemán, había tenido éxito al providencialmente saber hablar ruso y ser reclutado como traductor del idioma enemigo y como posterior ahijado por uno de los principal comandantes nazis del reich, había tenido suerte en sobrevivir como alemán y haber llegado al Instituto de Juventud, pero no había nada que pudiera hacer para negar que su esencia de Judío la llevaba entre las piernas.
Aparte de todo esto, la forma en que el personaje relata la historia, restándole importancia como si fuese otra anécdota inocente y graciosa de una guerra tonta, junto con el baile entre Hitler y Stalin en la Iglesia, una escena digna de realismo mágico y la confesión de un ridiculizado fuhrer, dentro de un armario, que apoya la teoría de que el anticristo era verdaderamente un judío, al igual que Salomón Perel, convierten a “Europa, Europa” en una de las mejores y mas extrañas que se han filmado sobre la segunda guerra.